sábado, 8 de noviembre de 2008

Sobre los redentores

Destino esquizofrénico pialado,
contumaz, y prosigue,
dual y anfetaminas, despiadado,
ira de su discurso.

Destino y cerrazón, acomodados
visos y resplandores,
artimaña y defensa, contraluces
que quieren su retorno.

Pero volver es daga, y es reproche
contra lo inevitable,
miríadas de luchas, crisantemos.

(Pueda el velo fugaz
equiparar las lianas, o, de no,
que acabe de una vez.)

Triplete mil

Fuente desierta, plaza
emparejada. Cruzan
los autos, su temblor.
Lugar de raso y goce,
para el alud. Recelo
que muere en cada sal.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Limón y sal: la manada se serena

Declaraciones y desarraigos, desobturación y verbosidades,
como cantada, en pose no demasiado formulable,
canta Julieta su corazón: para los prietos gallardecitos mal.

Disco inhallable, dato que se desprendía, terso y nerviositos,
desde un cariño/amor de quien fue, ya,
3 veces 2, ella en un mismo y consentido
alejado dolor sin espuma, láctico.

Y ahora bailo y me desmadro, y digo,
lenguajeareo contumaz, desalmacenado relajo de explicar
otra blandura, almácigo, airecito.

Rebajar a ese infame

La densidad inmuta, la marea
-comején del silencio-
avanza, tarda réplica caída,
y desde el turno alcanzo
a contemplar espacios, devenires,
tormentas que terminan,
tallo y quiebre de ríos. Crisantemos
era lo que decía,
y el báquico horaciano ahora tumbas
arracima y desplaza.

La corrección, las hijas de la noche
y el matecito teucro
que ahora tomo -rapto, su fugaz-,
sonido, comunión,
alivian el pasado -esclavizar
hacia adelante-, y clavo
y palo, y la inmutable sucesión
de la molienda fina.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Moza al pasar

Miro tu rostro o borde,
reflejo exagerado que no curto,
y me parte tu andar.

Pasaste, me supiste, te alabé,
y viste que era cierto,
que habíamos hablado, y simpatía
(quizá andaluza) fue
tu respuesta sabida. Mala hazaña.

Objeto

-Su "a todo o nada" huele
a alfanje resentido.
Mugres de la batalla,
derrama sangre interna
por la garganta o poza
de la avaricia, dije.

"Dromedario de muelles
que partieron a más,
quiere la contraseña
reveladora, voces
que renieguen de estorbos..."

-No le entiendo el discurso...
¿Quiere empezar de nuevo?

-Antenas y pulsares
logran atemperar...

-Ya veo. ¿Marionetas?
¿Esfinges del placer?

-Admitirá torpezas
cuando escuche vislumbres.

Conclusiones para una larga jornada

Desierto, y las arenas del metal...
Y sigo en la sequía,
cariño en la mitad, y una mujer
me conocía... Plácido contacto,
el de saberse cerca,
el de pensarlo bien, y apenas eso:
la pena de estar solo,
reproches a tu ser,
ella se fue, caímos
en una densidad paraguayensis,
en un hito de luz
y de cariño. Nada
que no se pueda perdonar, acaso...

Gente de otra frontera,
minúscula su sal, me comprendía,
y fuimos novios, y murió el amante,
y nada más un cuerpo,
y nada más la luz de otra frontera.

"Caeré de mi sal",
decía Horacio; ritmos del decir...
Caeré como caen
todas las hojas viejas, eso sí;
y aunque un paso dichoso
me hizo mil marionetas,
una aventura, un lance,
una estación harían;
y nada más decir,
por estos días. Nada
que no sepan los otros.

Sencillo, suavizado,
¿molécula o metal?, indiferente
a la avaricia, espero, callo tu reloj,
y me doy al caoba.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Ascua de gallardía

Ella se vio atacada
en su rubor y, cárdena,
repuso con cuchillos agridulces.

Piropos que no acallan
(presencia, y su pasado),
levanta el sol aromas
de una gata, la vida
acumulada. Pienso
vacuno que milonga
quiere, sin más. La azada extrae frutos
pasados de sazón, escapularios
y restos de una tribu
que fue derrota, y luto.

martes, 4 de noviembre de 2008

Resaca, lentitud...

Resaca, lentitud. Marea baja
que deja más esquirlas. A tu paso
volvieron, se cerraron las fronteras
de los caídos, velo
que tiene su palor y dignidad.

Resaca, lentitud. El escenario
teórico desplaza las afrentas,
y si captaste reluctancia y brillo
maligno en el placer
del otro que le hablaba
a su muchacho, nada hará cambiar
tu hambre de vuelo yerto.

Imitarás al ave
posada en la sentina, y un anciano
te mirará, y sabrá. Por lo demás,
tu paso sabe a sierpe.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Casamenteros

Sube la gata al cielo. Desesperas,
amiga mía, al verme
de nuevo, y tu mirada está encendida.
Respiras agitada,
retas al chico, vas con tu impaciencia
hacia los viejos, vuelves
y ríes cuando casan nuestras dotes.
Partes con la criatura,
sabiendo que te espero y no te busco,
que ya no soy incordio
y que te miro hacer. Gata tranquila,
me siente, y yo la siento.

Imagen

Gañidos, y la vela, en el silencio,
corre su velo. El día,
lejano el resplandor, alza su luna
para alumbrar pasajes.
Horas de decidir, a cada brillo,
qué hacer con las palabras.

jueves, 30 de octubre de 2008

Anotación de octubre

(¿Tiene de poesía
en su regazo, el búho
lo amaneció?) Sonidos
de un piano austero, vida
que se despide. Aritos que proyectan
intimidades. Miro, cuarto pleno,
llamas que no extinguí,
ahogo floreciente, mar de llaves,
calle en que el más, sin más,
ardía, presurosos
diálogos compartidos
en ese súbito,
eterno parpadeo en el instante.

(Acomodo mis huesos.
Piano o la lontananza.
Giróvago, difuso,
mi cansancio de signos.)

domingo, 26 de octubre de 2008

A Soledad Nieto

Silencio. Y mi mitad -la que escribía-
ahora quiere el monte, y se levanta
bajo este cielo terso, despejado.

Silencio. Pocas cosas me sonríen,
y sonríen a un lienzo, y de la espera
sólo espero la pausa que conforta.

Las cosas no producen sino un nombre
que nace del silencio; la caída
es el hallazgo, y nada se detiene.

Silencio. No agonía ni vislumbre.
Apenas una luz que, derrotada,
va en busca de más luz.

domingo, 12 de octubre de 2008

En el que los fantasmas se sonríen

La luna va alcanzando, y no hay manera,
su plenitud. Me tumban
esa luz, ese grito y esa guija
cada vez que la veo
arriba: inabordable y pretenciosa,
como vieja regenta.

jueves, 9 de octubre de 2008

Medioevo y lentejas

Apenas conocí
mi mente; de los otros, tristemente,
suposiciones torpes.

Apenas dediqué
mis días a escribir, a convivir
con oraciones pulcras.

La gata, en la azotea. La escritura
fue escapar retornando:
reguero, disciplina.

Ascesis fútil. Miro a la ventana
y nada me prometo.
Nada querer; ni olvido.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Aceituna y arroz

La timidez, el coito, las arenas
y la oración: confirma
que nadie tiene dioses desde donde
él se proyecte. Así,
sin partenaire o simio, toma nota
y regurgita trucos,
mientras la noche avanza. Las cadenas
son una chancha hirsuta,
y cada envión, se dice, esparadrapos
que baila dulcemente,
buen mortero/horizonte. Cucaracha
olvidada y feliz:
luego de pelmas, luego de disparos,
luego de Pernambuco.

lunes, 6 de octubre de 2008

A Mal Waldron

Las bóvedas que el sueño
impone, las afrentas
al despertar, la lucha:
hay otros en mi mente,
y sólo la continua
conciencia los coliga
en esta fiebre mala,
en este pasadizo.
Oneroso pujar
contra cuerdas que niegan
un último estallido,
una sombra pacífica.
Imanes que en su lucha
se rechazan y atraen,
víctimas y elementos
de una física propia.
Yo me cerceno y sigo
como quien tiene fe:
sin lágrimas, abrupto,
encadenado al muelle.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Pesaroso

Moneda abandonada: frente y labios 
que se le caen, cuerpo pesaroso 
que tiene y que descarta, sucesivo. 

Y cuerpo fiel que pasará, que es tedio, 
cuyo fulgor ardió: pan duro; y nadie; 
y alfarero de barros que no cuece. 

Golpes, recordatorios, las palabras 
que le regresan muerden, estremecen: 
niño y cacharros, niño y hontanar. 

 
Podrá leer de nuevo: porque sueña 
la desazón, los pasos en redondo. 
Ya no se niega a un último latido. 

Nada más. Un poema. (Las revistas, 
la coca o sensación, y todo el resto: 
un laberinto en que negarse y ser.)

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Iñiti

Iñiti, i melamaj, oratudeisi,
i meramar, o corsi,
arístiqa d'añeldo, fer apeña,
qalosi del iñatos.

Iñiti, iñiqisilqu,
iñiti, i melamaj,
poradiver insiltu, lañomosa,
i melamaj, riverso.

Iñiti, i mefreqantu,
i melamaj, añeldo, melaqolpi,
iñiti, melamaj, aridifusa,
i melamaj riñeldo.

Porsilaqás, aqé,
porsilaqás piñanto,
iñiti dentrisor, i meramera,
i melamaj, iñitas.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Cada día

Ese gordo transpira sus bulucas
de laburar, y ríe
con esperanza simple. Es un galpón
que tiene tango y fútbol. Además
tiene un viejo que rima
prejuicios a apellidos. Y la vida
es un estar y un ver
y un asentir. Visito cada día
ese "galpón madero
a las aguas", me fumo un cigarrillo
y me voy. Siempre hay gatos.